Celtismo y Helenismo
Celtismo y Helenismo
En esta sección exploramos dos de las tradiciones espirituales y religiosas más fascinantes de la Antigüedad: el celtismo y el helenismo. Ambas corrientes nacieron en territorios distintos —el mundo celta en las regiones de Europa occidental y central, y el mundo helénico en la antigua Grecia—, pero comparten una visión profundamente espiritual de la vida, una relación sagrada con la naturaleza y un rico legado de mitos, deidades y rituales que todavía hoy inspiran a buscadores y practicantes.
Aquí encontrarás artículos que profundizan en cada tradición, sus creencias, prácticas y divinidades, para que puedas adentrarte en estos caminos espirituales desde una mirada histórica, esotérica y mística.
✦ Celtismo
El celtismo hace referencia a la espiritualidad y las creencias de los antiguos pueblos celtas, extendidos por gran parte de Europa antes de la expansión del Imperio romano.
Relación con la naturaleza: Los celtas concebían el mundo como un entramado vivo de fuerzas naturales y espirituales. Árboles, ríos, montañas y animales eran vistos como manifestaciones de lo sagrado.
Deidades y mitología: Su panteón estaba poblado de dioses y diosas ligados a la guerra, la fertilidad, la sabiduría y la naturaleza, como Dagda, Brigid, Lugh o Morrigan.
Sacerdotes y druidas: Los druidas eran los mediadores entre el mundo humano y el espiritual, guardianes del conocimiento, la medicina y la magia.
Fiestas y ritos: Celebraciones como Samhain, Beltane, Imbolc y Lughnasadh marcaban el ritmo del año, en conexión con los ciclos agrícolas y solares.
El celtismo no es solo un recuerdo arqueológico: muchas de sus tradiciones sobreviven en el neopaganismo moderno, en prácticas druídicas y en el resurgir espiritual celta.
✦ Helenismo
El helenismo es la religión y cosmovisión de la antigua Grecia, cuna de mitos y prácticas que aún influyen en la cultura occidental.
Un universo divino: Los griegos veían el cosmos regido por una amplia familia de dioses inmortales, encabezados por Zeus, Hera, Atenea, Apolo, Artemisa, Afrodita, Poseidón y otros. Cada deidad representaba fuerzas de la vida y del espíritu humano.
Mitos y arquetipos: Sus relatos explicaban los orígenes del mundo, los vínculos entre mortales y dioses, y ofrecían enseñanzas sobre la moral, el destino y la grandeza trágica del ser humano.
Prácticas religiosas: Los rituales incluían ofrendas, sacrificios, festivales y templos dedicados a los dioses. Ciudades enteras se identificaban con sus deidades tutelares, como Atenas con Atenea.
Escuelas filosóficas y misterios: Además de la religión pública, existían cultos mistéricos como los Misterios de Eleusis o el oráculo de Delfos, donde se buscaba revelación espiritual.
El helenismo moderno revive estas prácticas como una forma de reconectar con los dioses olímpicos, los valores griegos y la espiritualidad clásica.